Se intentó ser capital cultural europea en el 2016 y el esfuerzo no fue baldío. Los mimbres con los que se trabajó con ilusión y argumentos durante varios años están dando su esfuerzo. Los sueños de Felipe II, de Diego López de Haro, de Pablo de Céspedes, Jerónimo Tinti, Carrillo Lasso o el mismo Antonio del Castillo -del que se está celebrando el cuarto centenario de su nacimiento y que se dejó deslumbrar por el caballo como plasmó en el lienzo José y sus hermanos- se identificaron en el caballo. Y el caballo, que forma parte de la cultura de Córdoba, devolvió ayer en la Huerta de las Caballerizas Reales el lugar que a lo largo de milenios ha tenido en el mundo cultural de la ciudad, ser, nuevamente, capital cultural de Europa, junto a la música.

Como es costumbre en el mundo del caballo, comenzó un poco tarde el espectáculo, quizás debido al lleno absoluto de público que acudió a presenciar una representación calificada por los organizadores, Córdoba Ecuestre y el Ayuntamiento de Córdoba a través de su orquesta, como «singular», con la asistencia de un gran número de la gente de a caballo de Córdoba y otras provincias -incluso un grupo de 20 italianos, entre ellos un redactor de la principal revista transalpina dedicada al caballo, Cavallo Magazine-, llegados expresamente para presenciar La música y el caballo andaluz, una producción en la que la orquesta cordobesa se ha coordinado perfectamente con la coreografía de los caballos y jinetes de Córdoba Ecuestre, «cediendo» los dos para lograr una unidad dinámica, bella, armónica y, superando los «retos», llegando a una representación que si fue calificada como «singular» a priori, resultó única, mereciendo la pena el esfuerzo, dejando atrás los riesgos a los que temía el responsable de la Orquesta de Córdoba, el vienés español Lorenzo Ramos, seguro de sus músicos y temeroso solo de la megafonía o la inclemencia del tiempo. Aunque Ramos recordaba que casi todas las actuaciones de la orquesta al aire libre no se celebraron por circunstancias ambientales, en esta ocasión dirigió un proyecto que engrandeció a la orquesta, al caballo y a Córdoba.

Con un programa de música clásica los caballos de Córdoba Ecuestre y sus jinetes realizaron un espectáculo soberbio ante un público entregado, que valoró la representación que se estaba llevando a cabo en un lugar único para el caballo y la historia ecuestre europea, las Caballerizas, con música eminentemente española, de Bretón, Chapí, Giménez, Chueca, de la Carmen de Bizet y Strauss padre e hijo, en memoria de la Escuela Española de Equitación de Viena. Hoy, última representación, a las 22.00 horas.

52 músicos, 36 caballos, 8 jinetes, 4 coches del Club de Carruajes de Tradición y mucha ilusión y esfuerzo han colocado de nuevo a Córdoba como capital cultural europea.

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