El espectáculo ‘Pasión y duende del caballo andaluz’ se está convirtiendo en uno de los alicientes para el turismo internacional que visita la ciudad a lo largo de los doce meses.

El espectáculo ecuestre Pasión y duende del caballo andaluz , que de manera periódica se representa a lo largo del año en las Caballerizas Reales, está envuelto cada vez más en murmullos de idiomas extranjeros, como lo destacó el domingo un matrimonio hispanoalemán que acudió con sus dos hijos a presenciar el espectáculo. Y fue precisamente este murmullo lo que llamó la atención, además de los números ecuestres y el entorno donde se desarrolló; un murmullo principalmente en alemán e inglés, «aunque había también algunos chinos».

Esta imagen de las gradas del Patio Central de las Caballerizas Reales de Córdoba es reflejo de lo que está sucediendo con la representación de Córdoba Ecuestre, que se está convirtiendo, con el paso del tiempo, en uno de los atractivos de la ciudad durante los doce meses del año para el turismo extranjero y que tiene su reflejo en que cerca del 50% de los espectadores que acuden al espectáculo proceden de diversos países, principalmente europeos.

Estos visitantes son originarios de naciones que poseen una importante cultura ecuestre y que, en ocasiones, llegan al espectáculo tras esperar que abran el edificio y descubrir que alberga aún el fin para el que fue construido, el caballo, y que, además de presenciar los ensayos en el Patio Central o el Picadero Cubierto y los ejemplares en sus boxes, tienen ocasión de asistir a uno de los dos espectáculos ecuestres que de manera permanente se representan en España a lo largo del año.

Dentro de este más de 40% de visitantes de fuera de España –aunque los murmullos que oyó el matrimonio hispanoalemán fueron en inglés y alemán–, predominan los espectadores de una de las naciones que tienen una cultura ecuestre más vasta y reconocida a nivel mundial, los franceses, primer país que ha recibido un reconocimiento a la equitación por parte de la Unesco, quien declaró en el 2011 a la equitación francesa como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

El mundo ecuestre es un motor cultural y económico en los países más avanzados, como Alemania, Francia, Suiza, Bélgica, Austria o Estados Unidos, y son lugares de procedencia de un turismo muy especial y exigente, el turismo ecuestre. A este desarrollo contribuye Córdoba Ecuestre con Pasión y duende del caballo andaluz , como uno de los atractivos principales que ofrece Córdoba al turismo internacional, con un espectáculo que la propia asociación cordobesa ha promocionado con sus actuaciones en los principales escenarios europeos, como la Escuela Española de Equitación de Viena –que precisamente este año ha sido declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad– o la Escuela Francesa de Equitación de Saumur, apoyando una imagen que revierte en la visita del turismo extranjero a las Caballerizas Reales.

Noticia: Diario de Córdoba – Autor: Antonio Pineda

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